El Tren Solar de la Quebrada ejecuta en paralelo dos acciones que definen la orientación del proyecto: la apertura de un espacio de comercialización para productores y artesanos de Maimará dentro del predio de su estación, y el inicio de un programa de capacitación de guardatrenes en articulación con la Unión Ferroviaria. Ambas iniciativas, implementadas durante la primera semana de junio de 2026, expresan una apuesta por anclar el servicio ferroviario en el tejido económico y laboral de las comunidades que integran su recorrido por la Quebrada de Humahuaca, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2003.
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El dato central es concreto: un programa de formación de 80 horas distribuidas en 10 jornadas intensivas para nuevos guardatrenes, diseñado con el Centro de Formación Profesional de la Unión Ferroviaria y orientado específicamente a las necesidades operativas del sistema ferroviario jujeño. La capacitación no parte de cero: los trabajadores que participan ya acumulan experiencia operativa y formación previa en atención al pasajero y procedimientos internos del servicio.

El programa aborda tres ejes que organizan el rol del guardatrén: jefe operativo, fiscalizador a bordo y representante del ferrocarril. Cada eje combina contenidos teóricos con prácticas en estaciones y formaciones ferroviarias. Los módulos incluyen despacho y circulación de trenes, señalización ferroviaria, atención y control de pasajeros, gestión de contingencias, protocolos de seguridad, primeros auxilios, RCP y procedimientos de evacuación. La carga práctica está pensada para que los conocimientos del aula se traduzcan en competencias reales frente a situaciones de operación cotidiana.
Según informó Prensa Jujuy, el Tren Solar definió este proceso como un paso en la profesionalización continua del personal, orientado a elevar los estándares de seguridad y la calidad de atención. El rol del guardatrén es, en el esquema ferroviario, el punto de contacto directo entre la operación técnica y el pasajero: garantiza el correcto despacho de los servicios, interviene ante contingencias y representa a la empresa en cada trayecto. Su formación incide directamente en la experiencia de viaje.
Mercado de Maimará: turismo y economía local en el mismo andén

En simultáneo, el Mercado de Maimará, ubicado dentro del predio de la estación del Tren Solar, opera a plena capacidad desde su inauguración. La iniciativa surge del trabajo articulado entre el Tren Solar y la Municipalidad de Maimará, y reúne a emprendedores, productores rurales y artesanos locales que encuentran en el espacio una plataforma de comercialización directa en uno de los puntos de mayor circulación turística de la región.
Los visitantes que llegan a la estación acceden a productos regionales, artesanías, elaboraciones gastronómicas y expresiones de la identidad cultural de Maimará. El mercado funciona como complemento de la experiencia ferroviaria: quien viaja en el Tren Solar no solo recorre el paisaje de la Quebrada, sino que también entra en contacto con la producción de las comunidades que habitan ese territorio. Según detalló Prensa Jujuy, desde su puesta en funcionamiento el espacio experimentó un crecimiento sostenido, acompañando el aumento de pasajeros registrado en el servicio.

La articulación entre el operador ferroviario y el municipio de Maimará define un modelo de gestión que diferencia a este mercado de otros espacios comerciales turísticos. No se trata de una concesión a actores externos, sino de un espacio diseñado para que los productores locales sean los protagonistas directos de la oferta. Esa lógica reduce intermediarios y retiene valor en la economía de la propia comunidad.
La Quebrada de Humahuaca concentra una demanda turística que en temporada alta supera la capacidad de absorción de muchas localidades del corredor. Maimará, ubicada entre Tilcara y Purmamarca, históricamente recibe ese flujo de manera tangencial. La instalación del mercado en la estación del Tren Solar modifica esa dinámica: convierte a la parada ferroviaria en un nodo de actividad económica con identidad territorial propia.

El antecedente inmediato es relevante. Antes de la apertura del nuevo mercado, el traslado de emprendedores al predio de la estación ya había sido documentado como un proceso gradual. El Tren Solar había iniciado la mudanza de los productores como parte de una planificación que buscaba ordenar la oferta comercial en torno al espacio ferroviario. La apertura formal consolidó ese proceso.
Empleo, formación y territorio: las tres variables del modelo

El Tren Solar de la Quebrada se presenta como un proyecto de movilidad sustentable: funciona con energía solar y reduce la huella de carbono del transporte turístico en la Quebrada. Pero la dimensión ambiental convive con otras dos variables que el proyecto incorporó en su diseño: el desarrollo económico local y la formación laboral calificada.
La capacitación de guardatrenes expresa la segunda de esas variables. El sistema ferroviario jujeño requiere personal formado en estándares específicos que no son transferibles desde otras actividades. La asociación con el Centro de Formación Profesional de la Unión Ferroviaria cubre esa brecha: provee un marco curricular reconocido, con evaluaciones integrales al final del proceso, que certifica competencias reales para la operación del servicio.

Ese tipo de formación genera empleo calificado radicado en la Quebrada. Los trabajadores que acrediten el programa no son intercambiables con personal de otras ramas: su especialización los vincula estructuralmente al servicio ferroviario local. En una región donde el empleo turístico tiende a ser estacional e informal, la existencia de puestos ferroviarios calificados introduce una variable de estabilidad laboral diferente.
El mercado de Maimará, por su parte, expresa la primera variable: el vínculo entre flujo turístico y economía productiva local. La Quebrada recibe visitantes que, en general, distribuyen su gasto entre alojamiento, gastronomía y artesanías. La estación del Tren Solar como punto de confluencia permite que parte de ese gasto llegue directamente a productores y artesanos de Maimará, sin pasar por intermediarios urbanos.

Lo que resta evaluar es la escala real del impacto económico: cuántos emprendedores participan del mercado, cuál es el volumen de ventas por jornada y en qué medida el ingreso generado modifica la situación de los productores. Hasta ahora, la información pública se limita a confirmar que el espacio opera a plena capacidad y que el crecimiento de pasajeros acompaña el desarrollo del mercado. Los datos desagregados de actividad económica no fueron difundidos por el gobierno provincial.
La misma pregunta aplica a la capacitación: cuántos guardatrenes ingresaron al programa, cuál es la proyección de incorporación al plantel operativo del Tren Solar y en qué condiciones laborales —contrato, salario, categoría— se integrará ese personal certificado. La transparencia sobre esos datos permitiría evaluar si el modelo de profesionalización se traduce en empleo formal genuino o si opera como un estándar de acreditación sin correlato en las condiciones de contratación.

El Tren Solar de la Quebrada acumula en 2026 una serie de señales que lo consolidan como uno de los proyectos turísticos más activos de la gestión Sadir: más de 500 integrantes de delegaciones pasaron por el servicio en días recientes, según consignó Prensa Jujuy, y la experiencia de viaje denominada «360 grados» alcanzó el 83% de ocupación durante el último fin de semana largo. El mercado de Maimará y la formación de guardatrenes son, en ese contexto, la apuesta por sostener ese crecimiento con base institucional. La pregunta que queda abierta es si esa base se traduce, finalmente, en mejores condiciones de vida para las comunidades de la Quebrada o si el turismo ferroviario sigue siendo, para ellas, un espectáculo que pasa por sus andenes sin quedarse.
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