La Dirección Provincial de Recursos Hídricos (DPRH) de Jujuy desplegó maquinaria y personal propio para recomponer el camino al Chañi, un trazado de 22 kilómetros que conecta la planta de agua de León con el paraje La Encrucijada, punto de partida del ascenso hacia el nevado. Los trabajos, confirmados este 8 de julio por la Secretaría de Comunicación y Gobierno Abierto de la provincia, se ejecutan de manera anual debido a los daños que las crecidas estivales provocan sobre la traza.
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El operativo depende del Ministerio de Infraestructura, Servicios Públicos, Tierra y Vivienda (MISPTyV) y busca garantizar el acceso a una zona que combina uso productivo, sanitario y turístico. Según el comunicado oficial difundido por Gobierno de Jujuy, la intervención se realiza «con equipos conocedores de la zona y portadores de los saberes para recuperar el trazado habitual».
Un camino golpeado cada año por el agua
El camino al Chañi atraviesa una geografía desafiante, condicionada por el río León y por lluvias estacionales que en el período estival suelen borrar tramos completos del recorrido. En los sectores de peñas también se registran derrumbes que obligan a reconstruir el paso vehicular y peatonal.
Este patrón no es nuevo. La propia DPRH documentó en años anteriores trabajos similares en la confluencia de los ríos León y Grande, orientados a la prevención del riesgo hídrico regional. De acuerdo con antecedentes publicados por la Dirección Provincial de Recursos Hídricos, obras de encauzamiento ejecutadas en la zona buscaron «garantizar la seguridad y transitabilidad de la gente de la comunidad» y reducir los riesgos de desborde que aíslan a la población local.
La recurrencia del deterioro explica por qué la recomposición del tramo se transformó en una intervención de rutina dentro del calendario de obras públicas provinciales, y no en un hecho excepcional.
Trazado y alcance de la obra actual

El tramo bajo intervención comienza en la planta de agua de León y se desarrolla en dirección al Chañi hasta finalizar en La Encrucijada, el punto donde arranca el ascenso hacia el cerro. Son 22 kilómetros trabajados con equipos y maquinaria propios de Recursos Hídricos, sin tercerización a empresas privadas, según precisó el parte oficial.
La Dirección Provincial de Recursos Hídricos está a cargo de Edgardo Sosa, funcionario mencionado en el comunicado como responsable de coordinar los equipos técnicos desplegados en el terreno. La obra también contempla la participación de vecinos del sector, que colaboran retirando piedras y otros materiales que obstruyen el paso, una modalidad de trabajo conjunto entre el Estado provincial y la comunidad que se repite en intervenciones similares documentadas en Molulo y otros parajes de la Puna.
Por qué importa este camino para la comunidad

El camino al Chañi no es solo una vía de acceso turístico para quienes practican montañismo. Según el comunicado gubernamental, el trazado permite el paso de agentes sanitarios, el transporte de medicamentos y el abastecimiento de mercadería hacia comunidades que dependen de esa conectividad para sus necesidades básicas.
También es la salida de la producción local, un factor relevante para las economías familiares de la zona de León y sus alrededores. La interrupción del camino durante la temporada de lluvias afecta directamente el acceso a servicios esenciales, lo que convierte a estas obras de recomposición en una prioridad logística más que en una mejora cosmética.
Registros de la propia Dirección Provincial de Recursos Hídricos sobre intervenciones previas en la región —confirmados también por El Libertario— señalan que trabajos de encauzamiento complementarios en el pasado permitieron «garantizar la seguridad y transitabilidad» de comunidades que, sin ese mantenimiento, quedan aisladas ante crecidas.
Un patrón que se repite en toda la provincia

La intervención sobre el camino al Chañi se enmarca en el Plan Hídrico Provincial, un programa que la DPRH ejecuta desde 2016 en las cuatro regiones de Jujuy con el objetivo de mitigar riesgos hídricos y garantizar conectividad. Bajo ese esquema, la repartición trabaja simultáneamente en Valles, Ramal, Quebrada y Puna, con obras de protección de márgenes, encauzamiento y mantenimiento de canales de riego.
En la zona de Molulo, por ejemplo, trabajos recientes mejoraron el camino de acceso a una escuela que también funciona como centro de votación y salón comunitario, beneficiando a las comunidades de Molulo, El Chañi y parajes cercanos. Este tipo de intervenciones confirma que la lógica aplicada al tramo León–La Encrucijada no es aislada, sino parte de una estrategia provincial de mantenimiento vial y prevención de riesgo hídrico que se repite temporada tras temporada.
La cobertura de Informador Regional sobre el mismo operativo coincide en que la obra apunta a «recuperar el trazado habitual y asegurar el acceso hasta el punto de trabajo previsto», en línea con el resto de las intervenciones hídricas provinciales documentadas en los últimos años.
Qué sigue para la zona de León

Con las tareas en marcha, la incógnita para los próximos meses es si la recomposición actual logrará resistir la próxima temporada de lluvias sin que se repitan los cortes que históricamente afectaron al sector. La respuesta dependerá, en gran medida, de que el mantenimiento anual continúe sosteniéndose con la misma frecuencia con la que hasta ahora la naturaleza vuelve a poner a prueba el trazado.
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