La Selección Argentina en su debut en el Mundial 2026 ante Argelia en el Kansas City Stadium, millones de hogares en todo el país —incluidos los de Jujuy y el NOA— se prepararon para su el ritual colectivo de mirar el partido con amigos y familiares. Lo que pocos miden es el costo ambiental de ese ritual: cada encuentro del equipo de Lionel Scaloni podría generar más de 650 toneladas de residuos plásticos, según estimaciones de Ecoplas, la asociación civil especializada en plásticos y medio ambiente. La buena noticia es que todos esos materiales son reciclables si se los separa correctamente desde el hogar.
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El cálculo, basado en proyecciones sobre el consumo promedio de bebidas, snacks y alimentos durante las reuniones para ver los partidos, parte de un dato concreto: cada hogar genera aproximadamente 219 gramos de residuos plásticos por partido. Aplicado sobre los más de 3 millones de viviendas que habitualmente siguen los juegos de la Albiceleste en el país, el volumen se vuelve revelador. Botellas, tapitas, envoltorios de snacks, bandejas, bolsas y potes de helado conforman la montaña de materiales que se descartan apenas termina el encuentro y que, sin separación, terminan en basurales o rellenos sanitarios.
El plástico que se tira podría convertirse en butacas de estadio
La directora ejecutiva de Ecoplas, Verónica Ramos, pone el fenómeno en perspectiva con una imagen contundente: si solo 100.000 hogares separaran correctamente sus residuos plásticos durante un partido, el material recuperado alcanzaría para fabricar aproximadamente 7.300 butacas de estadio con material reciclado.
«El plástico cumple una función importante porque protege alimentos y bebidas y ayuda a reducir desperdicios. Hay una oportunidad para su reutilización si se separa una vez finalizado su uso», explicó Ramos.
El volumen que generarían esos 100.000 hogares asciende a 21.900 kilos de residuos plásticos en una sola jornada mundialista. Extrapolado al universo de hogares que siguen a la Selección en el país, la cifra supera con holgura las 650 toneladas por partido, un número que, sin separación domiciliaria, se convierte casi en su totalidad en basura sin destino productivo.
Para Jujuy y el NOA, donde la infraestructura de recolección diferenciada enfrenta históricas limitaciones, el mensaje adquiere una dimensión particular: la separación en origen es el único eslabón de la cadena que depende exclusivamente del ciudadano y no del Estado.

Argentina recicla más, pero enfrenta una crisis en la industria
El reciclado de plásticos en Argentina se multiplicó por cinco en los últimos 20 años, aunque actualmente atraviesa un momento crítico: entre 2022 y 2024, la actividad cayó 85.000 toneladas, pasando de 318.000 a 233.000 toneladas recicladas. El dato fue señalado por José Luis Picone, director ejecutivo de la Cámara Argentina de la Industria de Reciclados Plásticos (Cairplas), quien advirtió: «Sin demanda de material reciclado, no hay reciclado industrial; y sin reciclado industrial, no hay economía circular.»
Según el Índice de Reciclado en Argentina 2025, elaborado por Ecoplas junto a la consultora Opinaia, el 82% de la población separa sus residuos reciclables al menos de manera ocasional, frente al 64% registrado en 2022 y el 60% en 2019. El crecimiento de la conciencia ciudadana es real, pero la industria que debería procesar esos materiales opera a la mitad de su capacidad.
Según el mismo estudio, 9 de cada 10 argentinos considera que las marcas deben garantizar un reciclaje más eficiente, y el 88% exige la implementación de políticas públicas que acompañen el esfuerzo individual. Desde Futuro Sustentable, la directora ejecutiva de Ecoplas fue contundente al señalar el diagnóstico estructural: «La sociedad quiere y sabe actuar, pero necesita condiciones concretas para que ese compromiso se traduzca en resultados reales. Las políticas públicas deberían dar respuesta con un marco normativo coherente que permita que la economía circular adquiera una dimensión real.»
La separación domiciliaria, el eslabón crítico
Desde Ecoplas insisten en que el obstáculo principal no es la falta de voluntad ciudadana sino la ausencia de sistemas que conviertan esa voluntad en resultado concreto. Sin embargo, la responsabilidad individual no desaparece de la ecuación: sin separación en origen, el circuito se rompe antes de comenzar.
Ramos lo resume con precisión: «La separación domiciliaria es fundamental. Cuando los residuos se separan correctamente, el plástico deja de ser un descarte y se convierte en una materia prima que puede reincorporarse al circuito productivo.»
Y agrega una indicación práctica para quienes no saben cómo empezar: «No hace falta lavar los envases en profundidad. Con un enjuague rápido y desecharlos en la bolsa verde alcanza. Es un gesto muy simple, pero cuando lo hacen millones de personas al mismo tiempo, el impacto es enorme.»
En términos del ciclo productivo, los residuos plásticos separados en hogares son recolectados por cooperativas de recuperadores urbanos, quienes los clasifican y venden a la industria recicladora. Las empresas recicladoras procesan el plástico, lo limpian, trituran y convierten en pellet, una materia prima reciclada que la industria transformadora usa para fabricar nuevos productos finales.
El Mundial como oportunidad ambiental histórica
Argentina jugará al menos tres partidos en la fase de grupos del Mundial 2026: el debut de este martes ante Argelia, luego frente a Austria el 22 de junio y el cierre ante Jordania el 27 de junio. El equipo de Lionel Scaloni hizo base en Kansas, donde disputará dos de sus tres partidos de zona. Si la Albiceleste avanza a las instancias eliminatorias, el número de jornadas de alto consumo podría extenderse hasta seis o siete partidos más.
Eso significa que el Mundial 2026 no es solo una oportunidad deportiva: es una ventana de semanas en la que los hábitos de millones de hogares argentinos podrían dejar una huella ambiental histórica —positiva o negativa— dependiendo de una decisión tan simple como separar una botella del resto de la basura.
En Jujuy, donde la gestión de residuos sólidos urbanos representa uno de los desafíos más persistentes del gobierno provincial y los municipios del interior, cada partido de la Selección es también una prueba de conciencia colectiva. Las 650 toneladas de plástico reciclable que se generan por encuentro no son solo un número nacional: una parte de ellas se produce en las mesas y livings de la provincia.
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