La minería del litio en Jujuy alcanzó en enero de 2026 su mayor registro histórico de exportaciones: la minería argentina facturó US$ 812 millones en un solo mes, un salto interanual del 82,1% que coloca al Triángulo del Litio en el centro del tablero geopolítico mundial.
La Puna jujeña, que concentra los depósitos de salmuera de litio más ricos y accesibles del planeta, se consolida como el eslabón crítico de la transición energética global impulsada por la Inteligencia Artificial y la electrificación del transporte.
Según datos de la Secretaría de Minería de la Nación, las exportaciones del sector representaron el 12,1% de las ventas totales del país en ese período, superando los US$ 446 millones registrados en enero de 2025.

Jujuy no solo aporta el mineral: aporta la gobernanza. Desde marzo de 2026 la provincia preside el Comité Regional de la Región Minera del Litio, un bloque estratégico junto a Salta y Catamarca que busca armonizar normativas y brindar previsibilidad jurídica a los mercados internacionales.
El gobernador Carlos Sadir fue categórico al respecto: «Somos la principal provincia exportadora de carbonato de litio de la Argentina. Nuestro modelo minero cuenta con controles ambientales firmes y una institucionalidad fortalecida… Seguimos posicionándonos en el mundo con desarrollo, sostenibilidad y generando más empleo para los jujeños».
La alianza con Rio Tinto y la apuesta de US$ 2.744 millones

El movimiento corporativo más relevante del sector fue la adquisición de Arcadium Lithium por parte del gigante global Rio Tinto, operación que convirtió al Norte Argentino en el activo más codiciado de su cartera. En ese contexto, el ministro de Minería José Gómez y el presidente de JEMSE, Exequiel Lello Ivacevich, sostuvieron un encuentro de trabajo con Jérôme Pécresse, Chief Executive de Aluminio y Litio de Rio Tinto, para coordinar los planes de acción de la compañía para 2026 y las proyecciones de inversión y desarrollo tecnológico en la provincia.
La ampliación de capacidad del Proyecto Rincón, presentada por Rio Tinto bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), asciende a US$ 2.744 millones, consolidando una apuesta que opera en el primer cuartil de la curva de costos globales, lo que garantiza rentabilidad incluso en escenarios de precios bajos. En paralelo, los proyectos Fénix y Sal de Vida proyectan sus primeras producciones para el segundo semestre de 2026, blindando la relevancia de la región. En 2025, Jujuy registró US$ 953 millones en exportaciones mineras y generó cerca de 9.900 puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos.
El presidente de JEMSE destacó el valor del modelo público-privado: «El modelo jujeño, con una empresa estatal participando de un proyecto tan importante que genera valor y trabajo, demuestra que es posible articular inversión privada con presencia pública. Este involucramiento sostenido nos permite proyectar la expansión continua de las operaciones y asimilar las mejores prácticas de la industria a nivel global», según se consignó desde el gobierno jujeño.
Precios al alza y una demanda que no da tregua

Las proyecciones de mercado acompañan el boom productivo. JP Morgan estima que el precio del carbonato de litio alcanzará los US$ 17.500 por tonelada en 2026, un incremento del 43% respecto a los valores actuales, con una suba adicional hasta los US$ 22.000 para 2027, impulsada por la expansión de la inteligencia artificial y la masificación del vehículo eléctrico. La Agencia Internacional de Energía advierte sobre un posible déficit de suministro del 60% para 2035, mientras que la capacidad productiva nacional podría escalar a las 428.000 toneladas para 2033.
Según datos de TodoJujuy, en el norte argentino la minería explicó el 74,4% de las exportaciones totales de la región, con el litio representando el 56% de los envíos, mientras que el oro y la plata concentraron en conjunto el 38,7%, lo que refleja el peso creciente de los minerales vinculados a la transición energética.
El cuello de botella: rutas colapsadas y licencia social

El crecimiento tiene un costo físico que no puede ignorarse. Por la Ruta Nacional 52 transitan diariamente alrededor de 120 camiones con carga minera, convirtiendo esta arteria de alta montaña en una vía bajo presión extrema. El ministro Gómez fue directo: «Es muy difícil el crecimiento minero si no contamos con rutas en condiciones para el transporte de la producción.»
Junto a la infraestructura vial, la licencia social se consolida como condición ineludible. Jujuy alcanzó cifras récord en fiscalización ambiental, con 138 inspecciones y 52 estudios de impacto ambiental aprobados en el último período. Mario Gerónimo, presidente de la Comunidad Aborigen de Olaroz Chico, remarcó el compromiso territorial: «La prioridad absoluta es nuestra comunidad. Ese respaldo hoy se refleja en inversiones reales, infraestructura y desarrollo para nuestros habitantes.»
El debate que divide al sector: ¿industrializar o exportar más eficiente?

El dilema más profundo del sector no es técnico: es estratégico. Por un lado, funcionarios provinciales y sindicatos como AOMA defienden la industrialización en origen, aspirando a producir baterías y cátodos localmente para superar el modelo puramente extractivista. Por otro, el análisis de iLiMarkets plantea una advertencia incómoda: insistir en producir carbonato de litio en plena Puna podría estar destruyendo valor.
El argumento es contundente: producir carbonato en el salar cuesta entre US$ 2,5 y US$ 3 más por kilo que producir cloruro de litio (LiCl) como paso previo para su refinación en polos industriales. Esa diferencia se explica por la logística: obtener carbonato requiere 75 camiones diarios de carbonato de sodio ascendiendo por rutas de alta montaña. Apostar por productos intermedios más eficientes podría ahorrarle a la industria entre US$ 160 y US$ 200 millones anuales para 2030. A esto se suma un riesgo tecnológico real: las nuevas generaciones de baterías de estado sólido podrían demandar LiCl en lugar de carbonato, haciendo riesgoso apostar a un solo producto químico.
Una ventana de oportunidad que no espera

Argentina posee hoy una ventaja competitiva única: capacidad operativa inmediata. En una industria donde un proyecto tarda en promedio 16 años desde el descubrimiento hasta la producción, Jujuy ya está entregando el mineral crítico que el mundo demanda ahora. Argentina integra el Triángulo del Litio junto a Chile y Bolivia, concentrando cerca de la mitad de los recursos mundiales, con proyecciones oficiales que la posicionan como el segundo productor mundial en la próxima década.
La pregunta que permanece abierta es tan urgente como reveladora: ¿podrá la Puna equilibrar la vorágine de la demanda tecnológica global con la fragilidad de su ecosistema, garantizando que el beneficio permanezca en la tierra mucho después de que la fiebre del oro blanco haya pasado?

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