Carlos Ferraro, conocido popularmente como «Chato» o «El Duende», falleció este 12 de agosto de 2025 a los 72 años tras enfrentar una grave enfermedad. El periodista, escritor y ex gobernador de Jujuy dejó un legado complejo que abarca más de cuatro décadas de actividad en los medios de comunicación, la literatura y la política provincial.
La noticia del fallecimiento conmocionó a la sociedad jujeña, donde Ferraro se había consolidado como una voz influyente del periodismo local. Su familia informó que no hubo velatorio, respetando la voluntad del fallecido.
Una trayectoria multifacética en el periodismo jujeño

Nacido en San Salvador de Jujuy el 21 de mayo de 1953, Ferraro se graduó como Licenciado en Ciencias de la Información en la Universidad Nacional de La Plata, especializándose en política nacional y regional. Su carrera periodística fue extensa y diversificada, ejerciendo hasta el día anterior a su muerte.
Durante su trayectoria ocupó múltiples roles de liderazgo en medios locales. Fue Jefe de Prensa en la Universidad Nacional de Jujuy, Jefe de Redacción del Diario «Pautas», Presidente del Círculo de Prensa y Director Editor del diario El Tribuno de Jujuy. También se desempeñó como Director Provincial de Prensa en 1976, cargo que ejerció durante la dictadura militar.
En el ámbito televisivo, Ferraro condujo programas de periodismo político como «El Pulso de la Semana» en Canal 7 y posteriormente en El Tribuno de Jujuy, además de «Nuestro Jueves». También dirigió programas de difusión turística que mostraron por primera vez los paisajes jujeños a todo el país.
Su estilo periodístico era reconocido por ser un «puente entre el poder y la calle» y un «intérprete de tiempo y territorio» que transmitía la identidad jujeña. Sin embargo, sectores críticos lo señalaron como un «escriba del poder» que durante más de 30 años legitimó a los gobiernos de turno con «complacencia y desvergüenza».
El escritor y promotor cultural

Ferraro desarrolló una notable faceta literaria paralela a su labor periodística. Integró los grupos literarios «La Probeta» y «Grupo Brote», publicando varios libros de cuentos y poemas. Entre sus obras más destacadas se encuentran «Azuledades» (1979-1980) y «Don Cucha» (1983-1990), un libro de cuentos regionales.
Sus «Cuentos de Duende» se hicieron populares en sus programas televisivos, convirtiéndolo en el creador de «Las Travesuras del Duende». Obtuvo el primer premio en Poesía del NOA en 1969 y el primer premio en Poesía y Cuento en el Certamen Provincial del Consejo de Ciencias Económicas en 1987. También recibió el Premio «Artes y Letras» en periodismo ese mismo año.
Como promotor cultural, Ferraro fue reconocido por mostrar los paisajes jujeños a través de programas televisivos, contribuyendo significativamente al turismo provincial. Su trabajo fue valorado por colegas y figuras del ámbito cultural, quienes lo recordaban como un «contador de historias auténtico».
El ascenso político y la gobernación accidental

La incursión de Ferraro en la política se produjo en las elecciones de octubre de 1995, cuando acompañó al senador nacional Guillermo Eugenio Snopek como candidato a vicegobernador de Jujuy en un sublema del FREJUPO. La fórmula resultó victoriosa y asumió el cargo el 10 de diciembre de 1995, ejerciendo también la Presidencia de la Cámara de Diputados provincial.
Su ascenso a la gobernación se produjo de manera inesperada y trágica. El 23 de febrero de 1996, el gobernador Snopek falleció en un accidente automovilístico, obligando a Ferraro a asumir el gobierno provincial el 24 de febrero de 1996.
Un gobierno marcado por la crisis y los conflictos

El mandato de Ferraro como gobernador de Jujuy estuvo caracterizado por una profunda inestabilidad. Su gobierno se vio «convulsionado por una fuerte lucha gremial» que enfrentaba las políticas neoliberales de la época y una severa crisis económica provincial.
Entre mayo y abril de 1997, la provincia registró un récord de más de veinte cortes de rutas en casi todo el territorio, protagonizados por piquetes de desocupados que exigían trabajo genuino y trabajadores estatales que resistían las medidas de ajuste. Esta conflictividad social, sumada a la división interna del Partido Justicialista, impidió que Ferraro pudiera sostenerse en un cargo que ya era inestable por las circunstancias de su asunción.
La crisis socioeconómica e institucional, junto con la amenaza de un posible juicio político, llevaron a Ferraro a presentar su renuncia el 26 de noviembre de 1998. Fue sucedido por el entonces diputado provincial Eduardo Fellner.
El primer gobernador jujeño en ser juzgado

Ferraro pasó a la historia como el primer gobernador jujeño en sentarse en el banquillo de los acusados. El 1 de abril de 2001 fue condenado a dos años de prisión en suspenso y cuatro años de inhabilitación para ocupar cargos públicos por el delito de violación de los deberes de funcionario público.
La condena se originó en la compra irregular de medicamentos por más de un millón de pesos en 1997. La fiscalía, a cargo del fiscal Marcelo Morales, alegó que existía un sobreprecio del 75% y que la droguería proveedora no estaba habilitada profesionalmente, carecía de personal técnico y los medicamentos tenían vencimiento cercano.
Ferraro fue absuelto de los delitos de abuso de autoridad y fraude a la administración pública. El ex gobernador calificó el fallo como «satisfactorio» y afirmó que «no hubo abuso de autoridad ni enriquecimiento ilícito». Sin embargo, la fiscalía apeló la decisión buscando condenas por fraude y abuso de autoridad.
Controversias sobre su rol durante la dictadura
Una de las críticas más severas hacia Ferraro se relaciona con su desempeño como Director Provincial de Prensa en 1976, durante la dictadura militar. Sectores críticos, encabezados por publicaciones como la Revista Yarará, de corte peronista/kirchnerista, lo acusaron de haber sido «funcionario de la dictadura más sangrienta del siglo XX».
Las acusaciones más graves señalan que Ferraro tuvo acceso a centros clandestinos de detención, específicamente a uno que funcionaba en una hostería de la localidad de Guerrero, donde «vio a víctimas del terrorismo de estado y nunca dijo nada». Por estas razones, sectores de derechos humanos lo consideran «cómplice de la barbarie».
Organizaciones como CeProDH, CELS, APDH, LADH, CORREPI, CAPOMA, la Asociación de Ex presos políticos de Ledesma y Familiares de detenidos desaparecidos de Jujuy han criticado que la Justicia jujeña nunca lo citara a declarar por sus acciones y omisiones durante la dictadura.
El regreso al periodismo y las críticas posteriores
Tras su paso por la política, Ferraro continuó ejerciendo el periodismo hasta sus últimos días. Sin embargo, su labor fue objeto de fuertes cuestionamientos por parte de sectores críticos que lo señalaban como el «escriba de todos los gobiernos de turno».
El ex diputado provincial Miguel López (PTS-FITU) lo describió como un periodista «complaciente con el poder político y económico provincial» que durante décadas «romantizó una jujeñidad apacible» necesaria para legitimar a los gobiernos de turno. Estas voces críticas lo acusaban de «ridiculizar las denuncias de organismos de derechos humanos» y de actuar como «adulador» de los distintos gobiernos provinciales.
Sus detractores señalaban que en sus últimos años «no se cansó de denostar a Cristina Fernández de Kirchner« mientras «nunca dejó de elogiar a sus viejos auspiciantes: el dueño del diario, el gobernador y las empresas» que hacían negocios con los gobiernos.
Reconocimientos y legado periodístico
A pesar de las controversias, Ferraro fue ampliamente reconocido por su contribución al periodismo jujeño. Durante su carrera obtuvo múltiples premios, incluyendo reconocimientos en poesía, teatro y periodismo. Su programa de difusión turística fue pionero en mostrar los paisajes jujeños a nivel nacional.
Colegas y figuras del ámbito periodístico lo recordaron como una «voz que encendía el alma de Jujuy» y un comunicador que «respiraba con cada frase la identidad de esta tierra». Sus «Cuentos de Duende» marcaron generaciones de jujeños que siguieron sus programas televisivos.
El gobernador Carlos Sadir expresó sus condolencias tras el fallecimiento, lamentando la muerte de un «destacado periodista, escritor y ex gobernador de Jujuy». Numerosos colegas y figuras públicas destacaron su papel como comunicador y promotor de la cultura jujeña.
Reacciones polarizadas tras su muerte
El fallecimiento de Ferraro generó reacciones polarizadas en la sociedad jujeña. Mientras sectores del periodismo y la política lo recordaron como una figura destacada de los medios locales y un importante comunicador, voces críticas mantuvieron sus cuestionamientos incluso después de su muerte.
La Revista Yarará publicó un editorial señalando que «no hay reconciliación posible con los cómplices de la barbarie y el desfalco de la provincia». Organizaciones de derechos humanos y sectores de izquierda mantuvieron sus críticas sobre su rol durante la dictadura y su presunto enriquecimiento ilícito como gobernador.
Por otro lado, el mundo periodístico jujeño lamentó la pérdida de una figura que durante décadas marcó la agenda informativa provincial. Colegas lo recordaron como un profesional comprometido con su trabajo que ejerció hasta sus últimos días.
Un legado complejo y controvertido

Carlos Alfonso Ferraro deja un legado complejo que refleja las contradicciones de la sociedad jujeña contemporánea. Su figura trasciende las categorías simples, siendo simultáneamente un destacado comunicador, un escritor reconocido, un político controvertido y una figura polarizante.
Su trayectoria de más de cuatro décadas en el periodismo jujeño lo consolidó como una voz influyente en los medios locales. Sus programas televisivos y sus escritos marcaron generaciones de jujeños, contribuyendo a la construcción de una narrativa sobre la identidad provincial.
Sin embargo, las controversias que rodearon su figura – desde su rol durante la dictadura hasta su condena como gobernador – plantean interrogantes sobre el papel de los medios y los periodistas en contextos autoritarios y sobre los límites entre el periodismo y el poder político.
Reflexiones sobre el periodismo y el poder en Jujuy
El caso de Carlos Ferraro ilustra las complejas relaciones entre periodismo y poder en una provincia como Jujuy. Su figura representa tanto las posibilidades como los riesgos de un periodismo demasiado cercano a las estructuras de poder local.
Sus críticos señalan que durante décadas ejerció un periodismo «complaciente» que legitimó gobiernos y ocultó problemáticas sociales importantes. Sus defensores, en cambio, destacan su papel como comunicador que supo interpretar y transmitir la identidad jujeña a través de diferentes medios.
La polarización que generó su figura, mantenida incluso después de su muerte, refleja debates más amplios sobre el rol de los medios de comunicación en la democracia, la responsabilidad de los periodistas frente a los derechos humanos y las tensiones entre el periodismo local y los poderes provinciales.
Periodismo, poder y memoria

La muerte de Carlos Ferraro marca el fin de una era en el periodismo jujeño. Su figura, compleja y controvertida, representa tanto los logros como las contradicciones del periodismo provincial argentino en las últimas décadas.
Más allá de las polarizaciones que generó, Ferraro fue indudablemente una figura influyente que marcó la agenda informativa jujeña durante más de cuatro décadas. Su legado plantea preguntas importantes sobre el periodismo, el poder y la memoria en las provincias argentinas.
Su fallecimiento abre interrogantes sobre el futuro del periodismo jujeño y sobre cómo las nuevas generaciones de comunicadores abordarán los desafíos de informar en contextos donde el poder político y económico ejercen fuerte influencia sobre los medios locales.
La figura de Ferraro quedará en la memoria como ejemplo de las complejidades inherentes al ejercicio del periodismo en Argentina, particularmente en el interior del país, donde las relaciones entre medios y poder adquieren características específicas que merecen reflexión y debate continuo.

Descubre más desde JUJUYGRÁFICO
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



Debe estar conectado para enviar un comentario.