El bloque oficialista Frente Jujuy Crece presentó formalmente en la Legislatura provincial el proyecto de ley para crear la ciudad y municipalidad autónoma de Alto Comedero, el sector más densamente poblado de la capital jujeña. Con más de 130.000 habitantes, 22 proyectos previos fallidos y una estructura financiera cuestionada, la iniciativa desata un debate que involucra a vecinos, técnicos, legisladores y al propio intendente capitalino.
El proyecto ingresó durante la segunda sesión ordinaria de la Legislatura provincial y busca otorgar a Alto Comedero plena autonomía política, administrativa, económica y financiera, de conformidad con la Constitución Provincial y la Ley Orgánica de los Municipios. La iniciativa, liderada por el presidente del bloque, Santiago Jubert, y la diputada Mariela Ortiz, contempla la elección popular de un intendente y ocho concejales en 2027, con toma de posesión en diciembre de ese año.

La diputada Mariela Ortiz explicó que la propuesta responde a una demanda histórica de vecinos que consideran insuficiente el actual esquema de delegación municipal, y que el crecimiento demográfico de Alto Comedero —que según datos del Censo 2022 y estimaciones actualizadas supera los 130.000 habitantes— es uno de los principales fundamentos del proyecto.
«Gran parte de las viviendas entregadas en los últimos años están en Alto Comedero. Esto crece día a día y muchas veces una delegación municipal no alcanza para dar respuesta a los vecinos», sostuvo Ortiz, según reprodujo Somos Jujuy.
Un debate con más de una década de historia

La municipalización de Alto Comedero no es una propuesta reciente. Según Juan Jenefes, presidente de la Fundación Jujuy 4.0, el primer proyecto formal data de 2013 y desde entonces se acumularon 22 iniciativas que nunca lograron superar el filtro del debate legislativo real. Lo que resulta novedoso en esta oportunidad es la velocidad y la decisión política del oficialismo para avanzar con la iniciativa en el presente período parlamentario.
El presidente del bloque Jujuy Crece, Santiago Jubert, explicó en conferencia de prensa que la decisión fue presentar el proyecto ante la sociedad y luego ponerlo a consideración de los bloques políticos y las comisiones de la Cámara, para debatirlo y darle el correspondiente trámite parlamentario durante el año en curso.
«Siempre estuvo en nuestras ideas y planes la municipalización», afirmó Jubert, y agregó que la visión «es compartida con los vecinos», según consignó Diario El Paso.
En los últimos días, referentes barriales y centros vecinales acercaron sus posiciones al bloque oficialista. Jubert señaló que «el que no vive en Alto Comedero tiene una visión crítica y el que vive en Alto Comedero está más que conforme en su gran mayoría».
La arquitectura del nuevo municipio y su financiamiento cuestionado

El proyecto contempla una estructura institucional compuesta por un Departamento Ejecutivo y un Concejo Deliberante de 8 miembros. Para garantizar el traspaso, se crearía la Agencia de Desarrollo de Alto Comedero (ADAC), cuyo titular sería designado por el Poder Ejecutivo provincial. Uno de los mecanismos de financiamiento más controvertidos es el Fondo para la Organización Municipal de Alto Comedero, nutrido en parte por el 50% de los ingresos provenientes de la venta de empresas estatales. Además, se estipula el traspaso obligatorio de no menos de 1.500 empleados municipales mediante un convenio con la Municipalidad de San Salvador de Jujuy.
Jenefes plantea una pregunta técnica que el proyecto aún no responde con claridad: ¿deben venderse esas empresas en el mismo año para cumplir con el cronograma de 2027? La viabilidad del financiamiento depende, en gran medida, de decisiones que escapan al ámbito legislativo y que involucran al Ejecutivo provincial.
A ello se suma lo que analistas técnicos denominan el «pecado original» de Jujuy: la provincia es la última jurisdicción de Argentina que aún no cuenta con una Ley de Coparticipación Municipal. Sin este marco normativo, la nueva estructura dependería del presupuesto discrecional del Ejecutivo provincial, lo que vaciaría de contenido real la autonomía financiera prometida en el papel.
La postura del intendente: gente antes que burocracia

El intendente de San Salvador de Jujuy, Raúl «Chuli» Jorge, reconoció que el debate debe darse, pero advirtió sobre los riesgos de avanzar sin una planificación exhaustiva.
Jorge señaló que «hay temas que tienen que ver con financiamiento y el equilibrio fiscal que ha logrado el gobernador (Carlos Sadir), que creo que lo puede desestabilizar», y también cuestionó cómo se construyen y definen las ciudades en términos de gestión institucional.
«Creo que es un proyecto que requiere tiempo», afirmó Jorge, y recordó que durante su gestión se logró que Alto Comedero contara con una sucursal bancaria, citando ese hecho como ejemplo de una transformación gradual y sostenida, según publicó Todo Jujuy.
El jefe comunal remarcó además que el proyecto fue presentado sin consultar a los actores directamente involucrados, incluyendo a la propia intendencia capitalina. Su posición central es que «hay que invertir más para la gente que para la burocracia», y advirtió que el traspaso masivo de personal podría simplemente replicar vicios administrativos en una nueva jurisdicción en lugar de mejorar los servicios.
Jorge apostó por el fortalecimiento del concepto de «Gran Jujuy» —integrado por San Salvador, Palpalá, Perico, San Antonio, Yala y Alto Comedero— para generar «musculatura» urbana y competir a nivel regional en el NOA.
Los riesgos técnicos: transporte, suelo y competitividad regional

Desde la perspectiva técnica, el arquitecto y urbanista Juan J. Vargas en una nota para Urgente Jujuy advierte que una fragmentación territorial desordenada podría profundizar la inequidad y el subdesarrollo en lugar de resolverlos. Identificó tres impactos críticos que el debate político suele ignorar.
El primero es la depreciación del suelo: al perder la «marca» de la ciudad capital, el valor de la tierra en Alto Comedero podría caer, desplazando la inversión privada hacia el núcleo urbano central y consolidando al nuevo municipio como receptor exclusivo de vivienda social, alejado de la inversión privada dinámica.
El segundo es la Paradoja de Braess aplicada al transporte: invertir en infraestructura vial para conectar flujos radiales entre Alto Comedero y el centro puede, paradójicamente, saturar las vías y empeorar las condiciones de movilidad cotidiana de los trabajadores que deben desplazarse diariamente a la capital.
El tercero, y quizás el más estratégico, es la pérdida de competitividad regional: un municipio fragmentado perdería capacidad de insertarse como nodo logístico en el Corredor Bioceánico, una oportunidad global que exige una gestión metropolitana unificada. Vargas señala además que Alto Comedero carece hoy de elementos urbanos básicos para funcionar de forma autónoma y eficiente, como centros de transferencia modal, corredores comerciales consolidados y equipamientos institucionales completos de los tres poderes.
Consulta popular y alternativas al modelo de división

Frente a la complejidad del escenario, han emergido propuestas alternativas que buscan evitar tanto la parálisis como los riesgos de una división precipitada. Jenefes ha planteado que la decisión no debería tomarse entre cuatro paredes legislativas sino mediante una consulta popular vinculante, similar al modelo utilizado en Aguas Blancas, Salta, posiblemente a través del sistema de boleta única en las elecciones de 2027, o incluso posponiendo la transición hasta las elecciones intermedias de 2029 para garantizar un debate más profundo.
Desde el oficialismo, el diputado Jubert confirmó que el proyecto comenzará su tratamiento en comisiones de Asuntos Institucionales y Legislación General, donde se prevé escuchar a vecinos e instituciones intermedias antes de avanzar con un dictamen.
Por su parte, Vargas propone una alternativa estructural diferente: no dividir, sino crear una autoridad metropolitana federada que gestione de forma conjunta y eficiente el transporte, la recolección de residuos, la logística del Corredor Bioceánico y la infraestructura verde y gris. Esta fórmula permitiría conservar las economías de escala que hoy tiene el Gran Jujuy sin renunciar a una mayor representación institucional para los vecinos de Alto Comedero.
Un debate que apenas comienza

El proyecto ingresado a la Legislatura provincial abre una etapa decisiva. Con más de 130.000 habitantes, una estructura financiera cuestionada, la ausencia de una Ley de Coparticipación Municipal y posiciones políticas enfrentadas, la municipalización de Alto Comedero es mucho más que un cambio de cartelería administrativa. Es una decisión que podría definir la arquitectura institucional, económica y urbana del Valle de Jujuy por las próximas décadas.
La pregunta que el debate legislativo deberá responder con rigor técnico y participación ciudadana real sigue en pie: ¿está Alto Comedero preparado para ser el dueño de su propio destino sin terminar dependiendo —más que nunca— del auxilio discrecional del presupuesto provincial?

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