El presidente Javier Milei inauguró este domingo el 144° período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación con un discurso de más de una hora en cadena nacional, en el que anunció una ofensiva legislativa sin precedentes: la presentación de 90 paquetes de reformas estructurales —diez por cada ministerio— durante los próximos nueve meses.
Bajo la consigna del «Año de la Grandeza Argentina», el mandatario trazó un ambicioso plan de transformación del Estado, apertura comercial y reforma política e institucional que, según su gobierno, proyectará al país hacia un nuevo horizonte de prosperidad en las próximas décadas.
El discurso, transmitido desde las 21 horas, estuvo marcado por múltiples cruces con la oposición y por declaraciones de alto voltaje político. Según La Nación, el jefe de Estado calificó a la actual composición parlamentaria como «la más reformista de la historia» y advirtió que, si el Congreso no acompaña las iniciativas, el Ejecutivo buscará renovar la representación legislativa en las próximas elecciones.
La Asamblea contó con la presencia de gobernadores, ministros, jueces de la Corte Suprema y el embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas, quien ocupó un lugar de visible relevancia protocolar.
90 paquetes legislativos en 9 meses: la estrategia de saturación reformista

El eje central del discurso fue la presentación de la que el propio Gobierno denomina la «agenda de la reforma total»: cada uno de los diez ministerios enviará al Parlamento diez paquetes de iniciativas estructurales, consolidando un total de 90 proyectos de ley que serán remitidos de forma ininterrumpida entre marzo y noviembre de 2026. Según Infobae, el mandatario señaló que el país «está saliendo de la adolescencia e ingresando a la mayoría de edad» y que la moral debe convertirse en una «política de Estado».
El objetivo fiscal que ancla esta transformación es reducir el gasto público consolidado al 25% del PBI para 2027, una meta comprometida en el Pacto de Mayo. El programa abarca desde la reforma de los Códigos Civil y Comercial hasta un nuevo esquema impositivo que reduciría los tributos nacionales a solo seis impuestos. Milei fue explícito al anticipar la magnitud del desafío:
«Todos los meses habrá un paquete de reformas estructurales. Nueve meses de reformas estructurales que van a rediseñar la arquitectura institucional de la Argentina para los próximos 50 años.»
El portal Radiográfica reseñó que el presidente también anunció barreras adicionales para los adversarios de estas iniciativas, advirtiendo que el Ejecutivo avanzará «solo» en el camino de las reformas en caso de no contar con respaldo parlamentario. En forma paralela, Chequeado verificó en tiempo real varias de las afirmaciones del discurso presidencial, señalando que algunos datos mencionados —como la reducción de la pobreza o la disminución de homicidios en Rosario— presentaban discrepancias con las fuentes oficiales consultadas (según Chequeado).
Giro geopolítico decisivo: «Make Americas Great Again» y la apuesta por Occidente

Uno de los ejes más resonantes del discurso fue la consolidación del giro geopolítico de Argentina hacia Estados Unidos. Milei presentó la relación con Washington como una «alianza estratégica duradera» que, según sus palabras, debe convertirse en una verdadera política de Estado. El mandatario evocó el rechazo al ALCA como un error histórico que privó a la región del mayor ciclo de expansión económica contemporáneo, y planteó una integración desde Alaska hasta Tierra del Fuego bajo la consigna «Make Americas Great Again».
En el plano comercial, la administración Milei oficializó que Argentina se convirtió en el primer país de la región en promulgar el acuerdo Mercosur-Unión Europea. Al mismo tiempo, ratificó el acuerdo comercial bilateral con Estados Unidos. El presidente planteó además una revisión profunda de la membresía en el Mercosur, argumentando que el bloque regional ha perjudicado al consumidor argentino en beneficio de industrias consideradas ineficientes. La propuesta incluye la modificación del Código Aduanero para posicionar al país —calificado por el Banco Mundial en el puesto 178 de 179 en apertura comercial— como un actor competitivo en las cadenas globales de valor.
Milei describió el Atlántico Sur como escenario de disputas estratégicas claves para las próximas décadas y señaló que Argentina posee los «minerales críticos que necesita Occidente», con referencias explícitas al litio, el cobre y las reservas energéticas de Vaca Muerta, de donde se proyectan exportaciones energéticas por 50.000 millones de dólares en cinco años.
RIGI y agroindustria: los motores de la nueva economía de altos salarios

El Gobierno presentó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como el principal vehículo para captar capital extranjero. Según los datos ofrecidos en el discurso, a la fecha existen proyectos aprobados por 25.000 millones de dólares en 11 provincias y otros 45.000 millones adicionales bajo evaluación, con una proyección de 60.000 puestos de trabajo directos. En paralelo, se anunció el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI) para potenciar la expansión de pequeñas y medianas empresas.
En el sector agropecuario, la meta declarada es ambiciosa: alcanzar las 300 millones de toneladas de producción de granos, duplicando los niveles actuales. El instrumento central para lograrlo sería la creación de una nueva Ley de Semillas con protección de propiedad intelectual para los innovadores biotecnológicos. El presidente utilizó como ejemplo ilustrativo la brecha de productividad en el cultivo de algodón entre Argentina (600 kg por hectárea) y Brasil (1.400 kg), atribuyendo este rezago a décadas de proteccionismo industrial que el Gobierno califica de ineficiente.
Otros sectores señalados como estratégicos incluyen la minería de litio y cobre —siguiendo el modelo chileno, con potencial de generar un millón de empleos— y el desarrollo de centros de datos e infraestructura de Inteligencia Artificial en la Patagonia, aprovechando el clima frío y la disponibilidad de energía barata. Asimismo, se anunció la privatización del sistema de ferrocarriles de carga como parte de la modernización de la infraestructura nacional.
Reforma política y electoral: el fin de las PASO y el modelo uninominal

El programa reformista alcanza también el corazón del sistema político. El Ejecutivo impulsa el pasaje a un sistema de circunscripción uninominal, similar a los modelos vigentes en Estados Unidos y Australia, con el objetivo de establecer un vínculo directo entre el representante y su territorio, rompiendo con el poder de las estructuras partidarias centralizadas. La propuesta incluye la eliminación definitiva de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), un punto recurrente de la agenda oficialista desde el inicio de la gestión.
La reforma del financiamiento de partidos políticos y la sanción de una nueva Ley de Financiamiento Partidario también fueron anunciadas como prioritarias, bajo el argumento de cortar los vínculos entre el empresariado prebendario y las estructuras del poder político. En el plano arancelario, se ratificó la meta de reformar el Código Aduanero para terminar con lo que el presidente describió como el proteccionismo que más ha perjudicado a los consumidores argentinos durante las últimas nueve décadas.
Seguridad, justicia y juicios por jurado: «el que las hace, las paga»

En materia de seguridad y justicia, el discurso reafirmó las políticas endurecidas que el Ejecutivo ya comenzó a implementar durante las sesiones extraordinarias de verano. El presidente celebró que la baja de la edad de imputabilidad fuera aprobada en el Congreso en febrero, y anticipó nuevas iniciativas que profundizarán el endurecimiento del sistema penal: una Ley de Reincidencia y Reiterancia para poner fin a la denominada «puerta giratoria», y una Ley Antimafia que permita la intervención directa en territorios controlados por el crimen organizado.
Una de las propuestas más disruptivas en el ámbito judicial es la implementación de juicios por jurado en la Justicia Federal. El presidente justificó esta medida de la siguiente forma:
«Para que la vida, la libertad y la propiedad de los argentinos dependan en última instancia de la decisión de sus conciudadanos, y no de un juez, eliminando así el último vestigio de poder monárquico en la Justicia.»
El Gobierno también destacó los resultados de seguridad de su gestión, señalando que la tasa de homicidios descendió un 17% a nivel nacional y un 56% en Rosario según datos del Observatorio de Seguridad de Santa Fe —cifra que difiere levemente del 65% mencionado por el presidente, como señaló Chequeado—. Asimismo, se proyecta cubrir el 40% de las vacantes en la Justicia Federal (jueces, fiscales y defensores) a lo largo del año.
Balance de gestión: superávit fiscal, caída de la inflación y tensión política

El discurso incluyó un extenso balance de los primeros dos años de gobierno. El Ejecutivo destacó que la inflación descendió desde niveles que el presidente describió como equivalentes a una proyección anualizada del 17.000%, hasta un 30% interanual al cierre de 2025. La actividad económica, medida por el EMAE, registró un crecimiento del 6,6% en 2024 y del 3,3% en 2025. También se resaltó la eliminación del déficit fiscal —el primero en un siglo—, la reducción del 30% del gasto primario real en el primer año de gestión y la eliminación de más de 200 estructuras del Poder Ejecutivo. Sin embargo, el portal Chequeado señaló discrepancias en varios datos, entre ellos las cifras sobre reducción de la pobreza y la incorporación de beneficiarios a programas sociales.
La jornada también evidenció tensiones al interior del propio oficialismo: la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien presidió la Asamblea Legislativa, mantuvo una actitud notoriamente distante durante el discurso presidencial, absteniéndose de aplaudir en reiteradas oportunidades. Según Perfil, también se registraron codazos entre Villarruel y la secretaria de la Presidencia, Karina Milei, antes del inicio de la sesión.
«Hay momentos en la historia en los que la historia cambia. Este es ese momento. Nosotros, los que estamos aquí sentados, hoy somos protagonistas de este momento.»
Con estas palabras, el presidente cerró su discurso —antes de pronunciar su habitual «¡Viva la Libertad, carajo!»— instando a los legisladores a «estar a la altura de la grandeza argentina». El período de sesiones ordinarias 2026 arranca así con una agenda legislativa extraordinariamente cargada, un oficialismo envalentonado por sus victorias parlamentarias recientes y una oposición que deberá definir cómo procesa una avalancha reformista de dimensiones históricas.

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